Linepack: factor determinante en la estabilidad operativa del sistema energético

Cuando se analiza una infraestructura energética, es habitual centrar la atención en su capacidad de transporte, en sus interconexiones o en su potencia instalada.

Contenido exclusivo para usuarios registrados
Crea una cuenta ahora

Sin embargo, existe una dimensión menos visible pero igualmente determinante para la seguridad de suministro y la resiliencia del sistema: la capacidad de almacenar energía dentro de la propia red mientras esta opera.

En las redes de transporte de gas, esa capacidad recibe el nombre de linepack, y constituye uno de los mecanismos técnicos más relevantes para entender cómo un sistema energético absorbe desequilibrios sin colapsar ante variaciones de demanda o interrupciones de suministro.

La experiencia reciente del sistema gasista español ofrece un marco claro para comprender su importancia. En 2025, la demanda total de gas natural en España alcanzó los 372 TWh, en un contexto europeo caracterizado por tensiones geopolíticas, volatilidad en los mercados energéticos y una elevada exigencia operativa durante los picos invernales.

El sistema respondió con estabilidad, mantuvo compromisos de exportación y absorbió oscilaciones de consumo sin interrupciones. Esa robustez no puede atribuirse exclusivamente a los almacenamientos subterráneos o a la capacidad de regasificación de GNL, pues una parte esencial de la respuesta provino del gas contenido en las propias tuberías, es decir, del linepack.

Con el despliegue de la futura red troncal de hidrógeno en España y su integración en el corredor europeo H2Med, el concepto vuelve a adquirir relevancia estratégica.

La pregunta ya no es si el linepack existirá en la red de hidrógeno, sino cómo cambiará su escala y cuál será su función dentro de una arquitectura energética diferente.

Qué es el linepack y cómo opera dentro del sistema

El linepack puede entenderse como el almacenamiento dinámico que se genera al operar una red de transporte entre una presión máxima y una presión mínima segura.

A medida que la presión aumenta, la densidad del gas contenido en la tubería se incrementa y, con ello, la masa total almacenada; cuando la presión disminuye, parte de esa masa se libera hacia el sistema, permitiendo atender demanda sin necesidad de incrementar inyección en ese instante.

Lo relevante no es únicamente el principio físico, que es relativamente simple, sino su efecto sistémico. El linepack no se concentra en un único punto ni requiere infraestructuras dedicadas como tanques, ya que se distribuye a lo largo de miles de kilómetros de red y se gestiona desde estaciones compresoras y centros de control que modulan la presión de forma coordinada.

Esa naturaleza distribuida convierte al linepack en el primer amortiguador del sistema, el mecanismo que absorbe la desviación inicial antes de activar otros recursos estructurales ante variaciones en oferta/demanda.

Es importante diferenciar entre inventario total y linepack utilizable, pues la red nunca puede descender por debajo de una presión mínima sin comprometer el caudal, la estabilidad o la seguridad de suministro.

Por tanto, el linepack representa únicamente la fracción de energía que puede movilizarse dentro de los márgenes operativos seguros. Esta distinción es clave para evitar sobreestimaciones y comprender correctamente su papel.

Ilustración 2 Tubería de gas. Fuente: (CNN, 2022).

La red gasista española como almacenamiento distribuido

La red española de transporte de gas natural supera los 11.000 kilómetros de longitud y constituye uno de los sistemas más extensos y mallados de Europa.

Los grandes ejes troncales operan típicamente entre 60 y 80 bar, con diámetros que alcanzan las 30 y 36 pulgadas en numerosos tramos estratégicos.

Esta combinación de longitud, diámetro y presión genera una capacidad energética acumulada significativa incluso sin recurrir a almacenamientos dedicados.

Bajo condiciones representativas de operación (considerando una banda de presión habitual entre 80 y 60 bar) el linepack utilizable del sistema español puede situarse en una horquilla aproximada de 750 a 1.700 GWh, con un valor medio cercano a 1.200 GWh.

Esta cifra no equivale al total de energía contenida en la red, sino a la fracción que puede liberarse sin comprometer la operatividad.

Para comprender su dimensión real, conviene compararla con los picos de demanda registrados. En 2025, el sistema experimentó demandas diarias máximas en torno a 1.538 GWh para el conjunto del sistema y alrededor de 1.028 GWh en el segmento convencional.

En ese contexto, el linepack representa aproximadamente medio día de cobertura del pico total o hasta casi dos días en escenarios de demanda convencional, dependiendo de las condiciones operativas concretas.

El linepack no sustituye a los almacenamientos subterráneos, que en España superan los 35 TWh, ni a la capacidad de las terminales de GNL, pero sí actúa como primera línea de defensa frente a perturbaciones de corto plazo. Antes de movilizar gas desde cavernas o modificar flujos internacionales, la red absorbe parte del impacto modulando presión.

Ilustración 3 Mapa de la red gasista Española. Fuente: (Enagás, 2026).

El cambio de escala en la red de hidrógeno

La futura red troncal española de hidrógeno, integrada en el proyecto europeo H2Med, tendrá una extensión aproximada de 2.600–2.700 kilómetros y conectará polos industriales, centros de producción renovable y puntos de interconexión internacional.

Aunque su longitud será inferior a la de la red gasista actual, su diseño incorpora presiones operativas en torno a 97 bar, estaciones compresoras dedicadas y un esquema de sectorización mediante válvulas distribuidas cada varias decenas de kilómetros.

El principio del linepack permanece inalterado, cambiando únicamente la magnitud energética asociada. El hidrógeno presenta una densidad energética volumétrica significativamente menor que la del gas natural.

Mientras que el gas natural aporta del orden de 10–11 kWh por Nm³, el hidrógeno aporta alrededor de 3 kWh por Nm³ en términos de poder calorífico inferior. Esta diferencia estructural implica que, aun operando a presiones similares, la energía acumulable en la tubería es aproximadamente un tercio.

En consecuencia, el linepack utilizable de la futura red de hidrógeno se situaría en el entorno de 50 a 100 GWh bajo condiciones operativas representativas.

A primera vista, esta cifra puede parecer modesta en comparación con el teravatio hora del sistema gasista. Sin embargo, su relevancia solo puede evaluarse en relación con la escala real del consumo industrial de hidrógeno.

Ilustración 4 Esquema simplificado de la futura red troncal del hidrógeno. Fuente: (Enagás, 2026).

Escala energética de los clústeres de hidrógeno

Los principales proyectos industriales de hidrógeno renovable en España (valles y clústeres asociados a polos industriales) se sitúan mayoritariamente en el rango de 100 a 400 MW de electrólisis instalada.

Tomando como referencia un consumo aproximado de 55 MWh eléctricos por tonelada de hidrógeno producido en electrólisis de baja temperatura con balance de planta incluido, puede estimarse que 55 MW eléctricos permiten producir una tonelada de hidrógeno por hora, equivalente a unos 33,33 MWh de energía química.

En este marco, un complejo de 300 MW produciría del orden de 4 a 4,5 GWh diarios de energía en forma de hidrógeno, mientras que proyectos de 100 MW se moverían en el entorno de 1,4 GWh diarios.

Incluso instalaciones con valores de potencia superiores por encima de 400 MW se situarían típicamente en el rango de 5 a 6 GWh diarios.

Cuando se comparan estas magnitudes con un linepack de 80 GWh en la red de hidrógeno, se observa que la capacidad operativa acumulada en la tubería podría cubrir varios días de consumo de un clúster medio.

No se trata de almacenamiento estacional ni de sustitución de producción continua, pero sí de un margen operativo suficiente para absorber interrupciones temporales en la generación renovable o desviaciones logísticas sin provocar una parada inmediata de procesos industriales.

En industrias de operación continua, como la producción de amoníaco, la reducción directa de hierro o determinados procesos petroquímicos, disponer de varios días de amortiguación puede resultar crítico desde el punto de vista técnico y económico.

Arquitectura del sistema y resiliencia

La comparación entre la red gasista y la red de hidrógeno debe entenderse en términos de madurez estructural. El sistema gasista español es el resultado de décadas de inversión, optimización y expansión, con múltiples almacenamientos subterráneos, terminales de GNL y redundancias geográficas, lo que hace que su buffer total se mide en decenas de teravatios hora.

La red de hidrógeno, por el contrario, se encuentra en fase inicial de despliegue y dependerá progresivamente de cavernas salinas específicas, interconexiones internacionales y una adaptación progresiva de la demanda industrial.

En ese contexto, el linepack adquiere un peso relativo mayor dentro de la arquitectura de equilibrio diario.

El diseño de la red de hidrógeno incorpora además elementos específicos para garantizar seguridad y estabilidad, incluyendo doble protección anticorrosiva, monitorización continua mediante fibra óptica, sectorización frecuente y estaciones compresoras adaptadas a las propiedades del hidrógeno.

Estas características no solo permiten el transporte, sino también la gestión segura del inventario acumulado en la red.

Conclusión

El linepack no es un simple resultado de la operación de una red, si no que es una herramienta estructural de equilibrio energético. El sistema gasista español ha demostrado su capacidad para absorber perturbaciones y estabilizar el suministro durante décadas.

En la futura red de hidrógeno, aunque su magnitud absoluta sea menor, desempeñará un papel igualmente relevante como primera capa de flexibilidad operativa.

En un sistema energético cada vez más intermitente y electrificado, la capacidad de almacenar mientras se transporta se convierte en un atributo estratégico.

La transición al hidrógeno no dependerá únicamente de instalar electrolizadores o de construir corredores internacionales, estará también fuertemente ligada a diseñar redes inteligentes capaces de integrar producción renovable, sostener consumo industrial y gestionar incertidumbre.

En esa arquitectura y contexto, el linepack deja de ser una característica técnica para pasar a ser una pieza fundamental de la resiliencia energética del futuro, permitiendo que los consumidores de hidrógeno a nivel nacional puedan gozar de mayor nivel de flexibilidad operativa cuando el sol y/o el viento no están disponibles en la magnitud requerida para los consumos proyectados en este tipo de instalaciones.

Para más información de actualidad, no olvides suscribirte a nuestra newsletter.

Referencias

CNN. (2022). Rusia interrumpe suministro de gas a Polonia y Bulgaria hasta que paguen en rublos. Obtenido de https://cnnespanol.cnn.com/video/rusia-suspende-gas-polonia-bulgaria-rublos-economia-serbia-dinero-pkg

Enagás. (2026). Infraestructura gasista. Obtenido de https://www.enagas.es/es/transicion-energetica/red-gasista/infraestructuras-gasistas/

Fuel Cells Works. (2026). Gascade Completes 400Km Natural Gas-to-Hydrogen Pipeline Conversion in Germany. Obtenido de https://fuelcellsworks.com/2025/12/11/h2/gascade-completes-400km-natural-gas-to-hydrogen-pipeline-conversion-in-germany

Scroll al inicio